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Lorenzo Córdova: Igual o Peor

Xochitl Patricia Campos López

La burocracia dorada e intelectualidad divina que siguen defendiendo al INE resultan obcecados en quemar sus naves por causas perdidas. Además de continuar con la falacia del despido masivo en el organismo electoral, la parcialidad conservadora y antipopulista de la dupla Córdova-Murayama raya en la ignominia y mentira total. Los mismos argumentos empleados para descalificar al lopezobradorismo pueden aplicarse al democratismo talibán (Carlos Ramírez) de una facción de funcionarios electorales que ha perdido toda objetividad, neutralidad y ética. Lorenzo Córdova es peor que cualquier tipo de populismo que pretenda descalificar, no sólo por la demagogia y las falacias que señala sobre la realidad mexicana disfrazándola de sueca; sino porque cada día miente más sobre la ley,

En cualquier democracia consolidada, como la que cree Córdova Vianello (Alias “Lorenzo Tatanka”) que el INE ha conseguido para México, el racismo que manifestó contra los indígenas del país constituye una agravante ética individual para que se hubiera marchado desde hace mucho tiempo y dejar la consejería electoral para quien creyera en la democracia sinceramente y, sobre todo, para quien creyera en México, para quien no fuera racista. Lorenzo Córdova es un fascista que sirve a los intereses del Grupo Atlacomulco y, ahora, del PRIANRD-X, cuestión que no sería un problema si lo mantuviera en privado -como su racismo-, pero como representante de la neutralidad electoral su papel antilopezobradorista y contra indígena, representa más que un agravio para el INE, para los mexicanos y para la democracia. Lo único positivo que puede hacer Lorenzo Córdova por México, es marcharse.

La forma en que los consejeros electorales: Lorenzo Córdova y Ciro Murayama mantienen la defensa del INE frente a la propuesta de Morena mejor conocida como Plan B está dejando entrever que, por más que los consejeros tratan de manifestarse distintos de los populistas demagogos morenistas, en el fondo son iguales o, inclusive, peores. Al menos Morena está pretendiendo consolidar el Estado Mexicano, el INE lo que busca es el patrimonialismo burocrático que ha hecho de diversas facciones colonialistas el factor de ingobernabilidad en el país.

Aún cuando los neoliberales manifiestan que la democracia liberal capitalista constituye su objetivo, en realidad se encuentran tratando de salvar su feudo y presupuesto que constituye la prueba más fehaciente de su inclinación para secuestrar una parte del recurso económico y, sobre todo, del poder político para continuar negociando elecciones y ejerciendo una influencia malsana que debilita a la sociedad mexicana y al Estado Nacional. El INE ha sido un ejemplo de patrimonialismo burocrático.

Ernesto Laclau y Menno Vellinga destacaron la contradicción de las élites neoliberales como la supervivencia de tal rémora e inercia ibérica. Estudiosos del Estado en Latinoamérica, como Samuel Schmidt y Lorenzo Meyer para el caso de México, p.ej. señalan la escasa o nula capacidad de institucionalización que éste ha tenido y, por lo tanto, la marcada incapacidad para controlar, estabilizar y gobernar a la sociedad. Los procesos de desarrollo estatal atraviesan las esferas política, económica y social, en algunos casos latinoamericanos el Estado -más o menos- influye en los mecanismos políticos, pero difícilmente alcanza a tener una injerencia en las dinámicas y anárquicas esferas de lo social y económico. Los movimientos sociales han debido naturalizarse en una forma violenta y resistente para no se exterminados y que, en algunas ocasiones, sus demandas sean consideradas para algo. Lo económico, la estructura económica, mejor dicho, constituye una zona impenetrable para el Estado latinoamericano.

La trayectoria colonial de Iberoamérica asentó de manera férrea y pétrea el patrimonialismo burocrático. Esta dualidad conceptual se significa con la manera en que el Imperio Español se asentó en Latinoamérica y consiguió la anuencia de la Santa Sede. El patrimonialismo burocrático no es otra cosa que la corrupción estructurada para que el avanzado español y las órdenes religiosas católicas adquieran la hegemonía. Y así fue la consolidación de la etapa colonial.

Poco han cambiado desde entonces las características de Latinoamérica, sobre todo en lo que busca transformar la brecha de desigualdad, marginalidad, explotación y esclavitud que define el terrible sistema de castas español. Después del Imperio Español, para la España misma ha sido imposible consolidar una vía institucional estatista que se manifiesta en los arreos, fueros y poderes fácticos del antiguo régimen.

Por más que Lorenzo Córdova y compañía pretendan manifestar que su trabajo al frente del INE generó la consolidación democrática al estilo Dinamarca, Alemania o Suecia, su patrimonialismo burocrático es evidente. La arena electoral ha sido rehén de un grupo político, así como de la oligarquía empresarial, para inhibir la participación de los grupos sociales marginados. El organismo electoral siempre ha sido evidenciado como el espacio por antonomasia de la concertacesión salinista, el arreglo político canovista para que los grupos de poder se beneficien en detrimento de la sociedad y, sobre todo, de los pobres. Los ejemplos sobran, ¡Hasta Jesús Silva Herzog Márquez ha señalado el malestar con las contradicciones democráticas del INE! ¿Y los demás miembros del círculo rojo, cuándo?

El patrimonialismo burocrático ha marcado no sólo el desencanto de los latinoamericanos con la democracia y de los mexicanos contra el INE. Ese fue el sentido de las elecciones de 2018, que se había advertido desde 2006 por analistas como Roger Bartra. No fue el INE, fue una Goliza. Y el mensaje debe ser atendido por todos los actores políticos, incluido el partido en el gobierno. Es fundamental la consolidación del Estado en México porque la guerra civil amenaza todos días en provincia y en los espacios no urbanos que constituyen la extensión territorial más grande. La fractura del país está provocando conflictos terribles donde la narcoguerra es apenas la punta del iceberg. México no necesita al INE que prefirió ser parte del problema corruptor y de la desigualdad económica, México necesita a México, es decir, al Estado.

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