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Morena se construye como Partido Dominante

Diego Martín Velázquez Caballero


Cada vez parece más claro que el sistema electoral mexicano ha entrado en una crisis terminal. La violación sistemática de las reglas procedimentales por la mayor parte de los actores políticos se hace con la anuencia de la autoridad electoral y esta es una consecuencia del desempeño del sistema de partidos.

La participación en política se encierra en la dimensión autoritaria del personalismo, particularmente de los poderes ejecutivos y fácticos, lo que desinstitucionaliza a los partidos y descompensa los procedimientos electorales.

Las preferencias demoscópicas favorecían las propuestas electorales de Morena; empero, el proyecto legislativo de la Cuarta Transformación ha engendrado que el oficialismo incluya alianzas de todo tipo a nivel regional para alcanzar una mayoría que será aplastante contra la oposición. La migración partidista y el transfuguismo político han desbordado a Morena. Sin embargo, la inclusión que va incrementándose en Morena para su mayor rentabilidad electoral determina que el partido pierda dinamismo, liderazgo y principios. Es pavoroso el poder que alcanza Morena y la incapacidad de sus cuadros políticos.

La celeridad que ha tomado la inclusión de nuevos miembros y candidatos para la Cuarta Transformación, ha desdibujado el progresismo y justicialismo que se entendía como bandera de la izquierda morenista; ahora, se habla de un humanismo que implica todo y nada. Como el PRI, Morena está tornándose en un comodín político que se orienta según el contexto.

El problema del nuevo Partido Oficial es la conformación de su nomenklatura. Es un hecho que aún cuando el presidencialismo resulta providencial en la dirección del sistema político mexicano, este se configuró como un dios mortal que sólo dura seis años y se sujeta a un círculo interno que verdaderamente influye en el poder. Esta clase política se tornó oscura e impune, hasta que desconoció los principios que dieron origen al partido ¿pasará lo mismo con Morena? ¿Cuánto tardará?

Morena está reclutando cuadros políticos que indican tiempos difíciles en el porvenir, pocos elementos tienen algo que ver con las características que le permitieron a López Obrador llegar al poder en 2018. Mejor dicho, la Morena de 2024 está en las antípodas. Si todos los demás partidos han fracasado en controlar los cacicazgos y liderazgos informales, ¿cuál es la razón de que Morena considere lo contrario?

Los caciques de la política mexicana han acabado con el PRI, PAN, PRD, PVEM y ahora Morena; no cabe duda que van a acabar con México como hizo Pedro Páramo con Comala. Se hace necesaria una gran reforma política que regenere la participación política e institucionalice las formas de acceder a los cargos públicos.

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