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Reciprocidad

Última llamada

El caso Camarena mostró entre otras cosas que los agentes de Estados Unidos actuaban como Juan por su casa, incluyendo el secuestro de ciudadanos mexicanos que se contrabandeaban a Estados Unidos. La furia del gobierno de Estados Unidos por el asesinato de UN agente (que no debe excusarse por ningún motivo) debe ponerse en la perspectiva de su constante y sistemático pisoteo de los derechos humanos y la soberanía de los países alrededor del mundo.

Un tema de conflicto entre ambos países ha sido la exigencia de Estados Unidos para que sus agentes anden armados lo que es preocupante porque actúan al margen de la ley y las instituciones mexicanas, pero finalmente hay acuerdo.

Los agentes de la DEA actuarán en el país bajo registro y con visa y en reciprocidad habrá agentes mexicanos en Estados Unidos. Lo primero que me vino a la mente es que no sabemos quién entrenará a quién en las finas artes de la tortura, aunque los gringos tienen equipo de espionaje más sofisticado. Pero ambos se dan la mano por lo que toca a la violación de derechos humanos cuando se trata de investigar para “salvar a la patria” o en nombre de la “seguridad nacional”.

Con todo lo perverso que tiene poner agentes secretos en otro país, por lo menos ahora se ponen reglas mínimas y la capacidad de supervisar esas acciones, pero más que nada, que por lo menos en ese caso hay trato de iguales entre ambos países.

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