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Tehuacán 2060. La Prosperidad Regional Mexamericana

  • 3 days ago
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Xochitl Patricia Campos López


Mediante la convocatoria del Instituto de Estudios del Futuro, los académicos Samuel Schmidt Nedvedovich y Nicolas Jiménez Escamilla asociaron diversos personajes en el Complejo Cultural del Carmen para desarrollar un enfoque grupal respecto de la prospectiva que México y la región presentan. Por un momento, el diálogo viajó al futuro, se quedaron en el tintero los próceres, fósiles y caciques para imaginar respecto de patentes tecnológicas, medio ambiente, educación, creación y empleo. El conversatorio fue plural, intenso y cordial, seguramente el contenido será dispuesto para la comunidad en el corto plazo; empero, la nostalgia del futuro producida en esa circunstancia también puede intentar reconstruirse mediante el jirón de una columna.


Tehuacán se encuentra en una encrucijada histórica que sus apellidos tradicionales y su clase política no pueden seguir ignorando. Durante décadas, el Valle ha operado bajo una lógica de supervivencia de corto plazo: cacicazgos que administran la pobreza, una élite económica que prefiere el rentismo a la innovación, y una estructura social donde el clientelismo sustituye al desarrollo. Mientras el norte del país y los enclaves industriales de Puebla (como Ciudad Audi) se integran a la modernidad global, Tehuacán corre el riesgo de convertirse en un museo de desigualdades y una maquiladora obsoleta.


Hay una ruta de salida con la mirada hacia el 2060, Tehuacán tiene el potencial de dejar de ser la periferia olvidada para convertirse en el Corazón de la Nueva Frontera. Pero esto requiere que sus élites entiendan que el viejo modelo de control y conservadurismo es, hoy por hoy, el mayor enemigo de sus propios negocios. La mezcla de desorden urbano, crisis hídrica y falta de estado de derecho— es un lastre. La inseguridad y la falta de certidumbre jurídica están ahuyentando el capital que el nearshoring y el T-MEC están derramando sobre México. No puede atraerse inversión del siglo XXI con instituciones del siglo XVIII.


Para las élites políticas y económicas, el mensaje es claro: la rentabilidad futura depende de la institucionalidad presente. Debe transitarse de una economía de mano de obra barata a una de mente de obra bicultural. La visión para el 2060 no es una utopía, es un plano de construcción basado en tres ejes disruptivos:


Soberanía Hídrica y Energía Limpia: Tehuacán debe ser el Distrito de Inteligencia Hídrica. El agua no es solo un recurso; es un activo de seguridad nacional. Importa que la industria local lidere la transición hacia el reciclaje del 100% de las aguas industriales y la basura. Junto a esto, la reactivación de la inversión en energía eólica en el Valle no es un tema ideológico, sino el insumo básico para que las empresas globales consideren a Tehuacán como su próximo hogar. La riqueza de Litio en la región también puede ser un dispositivo de cambio en el corto plazo.


La Migración como Ventaja Competitiva: La relación orgánica con Estados Unidos a través de las remesas y la migración invita a la creación del Instituto de la Spanglishdad, donde los jóvenes se certifiquen en estándares técnicos y normativos del T-MEC. Eemigrar y exportar servicios de alta tecnología desde la Mixteca, pasando del envío de dólares a la generación de riqueza bicultural.


Zonas de Certidumbre Jurídica: Para que la inversión extranjera llegue, es fundamental crear islas de legalidad. Si el municipio garantiza que en sus parques industriales las reglas son transparentes, digitales y blindadas ante los cambios de humor de cada trienio, el capital fluirá. La seguridad no se logra solo con patrullas, sino con un sistema de justicia cívica que eduque en que la norma es el camino al beneficio común.


El 2060 está a la vuelta de la esquina. El populismo y el clientelismo son analgésicos que solo retrasan la agonía. La verdadera medicina es la integración funcional. Tehuacán tiene la ubicación estratégica para ser un puente hacia Norteamérica, la cultura de trabajo y el capital intelectual para liderar el centro-sur de México. La oportunidad está ahí: convertirse en una ciudad hospitalaria de clase mundial para el retiro, en un puerto seco multimodal y en un clúster de biotecnología ancestral. Solo hace falta que quienes toman las decisiones dejen de mirar al pasado hispanista o al presente clientelar y empiecen a construir el futuro mexamericano. El tiempo de los caciques debe dar paso al tiempo de los estadistas.

 
 
 

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